El comienzo de año es un buen momento de reflexión y de deseo de cambio. Es el momento de los grandes propósitos... ¡y de los pequeños! Es una oportunidad para tomar decisiones que pueden cambiar nuestra vida y llevarnos a la realización de nuestros sueños.
Mi primer deseo para 2013, es que este año elijamos todo aquello que nos permita brillar intensamente... aquello que realmente queremos vivir desde el fondo de nuestro corazón... aquello que llenará nuestro tiempo de intensidad, emoción y alegría, aunque también haya incertidumbre y decepción, porque ese tiempo no es conformista, ni tibio, ni resignado, ni es tiempo muerto que espera despertar.

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